¿Cómo se inspiran los escritores?

Si hay algo que le quita el sueño a un escritor es quedarse sin inspiración. Sin embargo, los escritores tienen numerosos recursos a los que acudir para evitar padecer el temible síndrome de la hoja en blanco.

Y es que, aunque no hay un método general para llamar a la inspiración, de hecho, podríamos decir que cada artista tiene el suyo propio, es cierto que hay algunos que se repiten habitualmente entre los profesionales de la escritura.

Uno de ellos es consumir mucha cultura, ya sea en forma de libros, películas, canciones u obras de teatros. En la cultura siempre se esconden ideas que pueden ser el germen de una gran novela o simplemente puede que encontremos una frase inspiradora que nos lleve a soñar con un mundo completamente nuevo.

En este sentido, la imaginación es otro de los recursos que emplean los escritores para inspirarse. Aunque no todos nacen con el don de la creatividad, muchos de ellos ejercitan diariamente su imaginación para poder relacionar objetos que a primera vista parecen totalmente opuestos.

Teclado de ordenador, bloc de notas, idea

Otra actividad que contribuye a que los escritores se reencuentren con las musas es viajar, desplazarse a un lugar nuevo, conocer un edificio histórico en el que se desarrollaron numerosos sucesos y/o contemplar un paisaje natural, puede dar lugar a diversas ideas.

De igual modo, el bloqueo mental se combate haciendo cosas que salgan de la rutina, por ejemplo, apuntándonos al gimnasio, a clases de karate, probando comida de un país diferente o empezando a correr todos los días para despejar nuestra mente antes de sentarnos frente a la hoja en blanco.

Asimismo, la meditación también es otro recurso para encontrar inspiración muy empleado por lo escritores, al ayudarnos a conectar con nuestro ser interior y a descubrir facetas que teníamos olvidadas y que pueden ser un buen tema para un libro.

En definitiva, hay muchos métodos para obtener esa inspiración que todos necesitamos para que las palabras empiecen a fluir de nuestros dedos pero, tal y como decía Pablo Picasso, quien, por cierto, no creía en las musas, lo más importante es que la inspiración nos encuentre trabajando o, al menos, con un bloc de notas al lado para que podamos apuntar rápidamente la idea que ha venido a nuestra mente.

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